En tu casa
Resolvés antes de que alguien lo pida: la cuenta que vence, el turno del médico, la cena de todos.
Ahora, que esa fuerza también trabaje para lo tuyo.
Ocho encuentros en vivo para entrenar la actitud con la que encarás lo tuyo: cómo te parás, cómo manejás lo que sentís y cómo te hablás. En cada uno te llevás algo hecho.
Mirá tu semana: ahí está todo lo que podés.
Resolvés antes de que alguien lo pida: la cuenta que vence, el turno del médico, la cena de todos.
Cuando algo se complica, te buscan a vos, porque saben que lo sacás adelante.
Una mudanza, una separación, los hijos que se fueron de casa, un trabajo que terminó. Te rearmaste y seguiste.
De 117 personas que escribieron cómo encaran lo que les pasa, casi ninguna le echa la culpa a otro: lo hace 1 de cada 50. Es gente que se hace cargo.
Con todo eso, hay algo que casi siempre queda para después: lo tuyo. Para cuando se calme el trabajo, para cuando los demás estén bien, para cuando termine esta etapa. Ese después se puede adelantar, y la fuerza para hacerlo ya la tenés.
La actitud con la que encarás lo tuyo tiene tres partes, y en el curso se entrenan juntas.
A quien se entrena en esto se le nota en la vida de todos los días: de 29 personas que terminaron un año de formación, la mitad dice que sus vínculos mejoraron.
Son ocho encuentros en vivo, con gente que está en lo mismo que vos. Nadie tiene que contar nada que no quiera, y de cada encuentro salís con algo hecho.
La actitud se entrena con cosas chicas: decir que no, pedir claro, escuchar, soltar, sostener, hacerte cargo y declarar hacia dónde vas. Son chicas, y son las que mueven las grandes. De a poco, esa fuerza que hoy ponés en los demás empieza a trabajar también para vos. A eso le llamamos liderar tu propia vida.
Quiero mi lugarPensá en alguien que querés y que sostiene tanto como vos.
Si hoy te contara que no llegó a todo, ¿qué le dirías? Escribilo en una línea, con las palabras que usarías con esa persona. Por ejemplo: Hiciste un montón. Lo que faltó, lo ves mañana.
Ahora leé esa línea de nuevo, despacio, con tu nombre adelante.
Esa manera de hablarle a alguien ya la tenés: la usás todos los días con los demás. Usarla también con vos es parte de lo que entrenamos. Y así es cada encuentro: algo chico, que hacés en el momento y te llevás hecho.
Cada clase abre una pregunta que se responde en la siguiente. Por eso conviene no perderse ninguna, y si un día faltás, queda grabada.
Al terminar, además de todo lo que sostenés para los demás, tenés ocho cosas hechas para vos.
Asegurar mi lugar
Nací en un lugar con muy pocos recursos, donde lo natural era salir con un complejo de inferioridad. Yo salí con uno. Ni siquiera hacía falta que alguien me dijera que no iba a poder: la realidad en la que vivía me lo decía sola. Y ese “no vas a poder” me dio fuerza. A los 20 me fui de casa y salí a laburar, decidido a hacer que las cosas pasen.
Y las cosas pasaron. Con los años aprendí mucho de trabajar en empresas y muchísimo más de las personas que conocía. Ahí me volví “el fuerte”, el que sostenía todo, el que no se tenía que romper, el que no podía fallar: al trabajo, a mis compañeros, a las relaciones que construía, a mi casa. No descansaba.
A los 30 ya había logrado tener muchas cosas y, aun así, me sentía muerto en vida, como si solo hubiera encajado. Buscaba hacer todo en automático, hacer todo más rápido, para volver al otro día a hacer lo mismo.
Un día escuché una frase: “El ser humano muere a los 25, pero se entierra a los 75”. Y me pregunté: ¿esto es la vida? Ahí me di cuenta de que sostener a todos me servía de excusa para abandonarme.
Esa pregunta me llevó a estudiar coaching y liderazgo. El coaching me enseñó que lo que necesitaba, lo tenía que aprender con humildad y servicio: aceptando mis errores y contribuyendo a la sociedad.
Me certifiqué como coach en 2017. Hoy soy director de una sede de la carrera de coaching en ECOA, cofundé GIGNiT y entrené a miles de personas en distintas partes del país y del mundo. Si hoy alguien me preguntara si lo volvería a hacer, sabiendo todo lo que tuve que aprender para llegar hasta acá, el romántico que hay en mí diría que sí. Pero una gran parte de mí sabe que no. Lo bueno es que no lo aprendí de una: lo aprendí viviendo.
Sé lo que es sostener a todos y dejarte siempre para después. Yo estuve ahí, y pude hacer que las cosas sucedan distinto. Por eso armé este curso. No te voy a dar todo de golpe: vamos de a una cosa por vez, como lo aprendí yo.
4,8 de 5 en Google, con 65 reseñas. Estas son algunas.
Después de tantos años de trabajo en mi Desarrollo Personal, conocí esta hermosa oportunidad. Y lo único que me sale decirles es GRACIAS! Por el empeño, la dedicación y el amor que le ponen los coach a cada clase. Cada miércoles en mi caso, sale una Eli distinta y con una herramienta nueva para la vida. Gracias por aportar tanto valor y de una manera tan cálida, porque eso es algo que los distingue, la calidez!
ECOA.RE me abrió las puertas a un nuevo horizonte de compresión. Cada clase me desafía a cuestionar mis creencias y a explorar nuevas perspectivas, a seguir con entusiasmo este camino de aprendizaje y crecimiento personal.
En Ecoa me encontré con grandes desafíos tanto individualmente con mi mundo interior como en lo grupal …Es más de lo que esperaba, cada clase es una experiencia única que te deja un aprendizaje y produce cambios desde el comienzo. Los profes hacen de esas clases que siempre quieras un poquito más… todo en un ambiente cálido que te acompaña desde el primer encuentro. Feliz de estar en Ecoa.
Excelente experiencia difícil no es fácil, pero como todo lo bueno, se debe trabajar en uno mismo eso implica despojarse de muchas creencias, de mandatos tanto familiares como sociales. Pero no me arrepiento ni un segundo del gran aprendizaje que me llevo en estos dos años de carrera, pero sobre todo las personas increíbles que conocí en ella tanto compañeros, como staff, como los profesores que son excelentes!!!!
Volvería a elegir ECOA una y mil veces más: no solo por las personas increíbles que la forman, sino por la calidad de gente hermosa que transforman y abrazan. Me llevo aprendizajes, herramientas, crecimiento y sobre todo recuerdos para toda mi vida. No tengo más que palabras de agradecimiento!!!
Grupo reducido, para que cada persona tenga su espacio.
Arrancamos el lunes 16 de noviembre. Ocho encuentros en vivo de 90 minutos, los lunes y los viernes de 18 a 19:30, por Zoom.
La primera clase es de prueba: si después de esa clase preferís no seguir, te devolvemos todo.
Podés pagar por transferencia o con tarjeta. Condiciones de inscripción
Porque poder con todo ya lo demostraste, y casi siempre lo ponés en los demás. El curso entrena cómo usar esa misma fuerza también para lo tuyo: en vivo, con otras personas y haciendo.
Sí. Lo que viviste es la prueba de lo que podés. Y no es un caso raro: la mitad de quienes se anotaron este año en la carrera de coaching tiene 47 años o más. Hay una clase entera para esa pregunta: A esta altura, me animo a cambiar.
Son ocho encuentros de 90 minutos desde tu casa, y cada uno queda grabado. Lo que te llevás de cada clase está pensado para que entre en tu vida tal como es.
No hace falta saberlo: el curso está hecho para alguien que no sabe. Venís como estás.
Justamente: acá lo que ya sabés se entrena, y en cada encuentro salís con algo hecho.
Constancia tenés: hace años que sostenés a otros todos los días. Esa misma constancia se puede poner en lo tuyo, y hay una clase entera para eso: Sostengo lo que empiezo.
Solo si querés: todo ejercicio sensible tiene opción de no compartir, siempre.
Es un espacio educativo, con un encuadre claro y derivación a un profesional cuando hace falta.
Son ocho encuentros en vivo y grabados, y en cada uno te llevás algo hecho. La primera clase es de prueba: si después preferís no seguir, te devolvemos todo. Si lo que pesa es la culpa de gastar en vos, ese es el primer paso: usar tu fuerza también para lo tuyo.
Lo tuyo ya tiene fecha: arrancamos el lunes 16 de noviembre.
El test te muestra en 3 minutos para quién trabaja tu fuerza.
O escribinos directo, sin llenar nada: 11 3303-5162
Quién organiza. Marcelo Suárez (GIGNiT), Malvinas Argentinas 296, piso 1, depto. F, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. CUIT 20-34307279-2. Contacto: WhatsApp 11 3303-5162.
Qué incluye. Ocho encuentros en vivo por Zoom, de 90 minutos, los lunes y viernes de 18 a 19:30, del lunes 16/11 al viernes 11/12/2026. Todos quedan grabados. Quien completa el curso recibe un diploma de cursada.
Precios y vigencia. Valen para la camada que arranca el 16/11/2026, hasta su inicio o hasta completar el cupo de 30 personas. Son precios finales en pesos. Precio de lanzamiento: $97.000 en un pago, por transferencia o con tarjeta, para los primeros 10 lugares, para quienes se inscriben juntos (dos o más) y para quienes llegan recomendados por alumnos o egresados de ECOA.RE, aunque ya se hayan completado los 10 lugares. Precio de lista: $150.000, en un pago o en 3 cuotas sin interés de $50.000 con tarjeta de crédito (CFT 0%). Mentoría opcional: $49.000 (dos sesiones individuales de 45 minutos, a coordinar).
Primera clase de prueba. Si después del primer encuentro (lunes 16/11) preferís no seguir, avisanos por WhatsApp hasta el miércoles 18/11 y te devolvemos el total por el mismo medio con el que pagaste.
Arrepentimiento. Tenés 10 días corridos desde la compra para arrepentirte, sin dar motivos (Ley 24.240, art. 34). Usá el botón de arrepentimiento que está al pie de esta página: te respondemos dentro de las 24 horas, por el mismo medio, con un código de trámite.
Encuadre. Es un espacio educativo para entender y practicar, que convive con la terapia sin reemplazarla.